El aumento de los metales Una gran oportunidad para Argentina

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La sostenida revalorización de los metales abre una nueva etapa para la minería. El crecimiento económico mundial exige minerales y metales: una demanda en aumento, combinada con una oferta comprometida sienta las bases de un escenario para el desarrollo y puesta en producción de nuevos centros mineros. Nuestro país puede confirmar su rol vital en el corto/mediano plazo en litio, así como incursionar activamente en el mercado del cobre, a la vez de seguir participando activamente en metales preciosos. Si Argentina aprovecha este viento en popa, la transformación económica se observará no solo en las comunidades en que se asientan los cuerpos mineralizados, sino en toda La Nación.

El mundo es testigo de un nuevo reverdecer de la industria minera. La sostenida cotización de la gran mayoría de los commodities durante 2017, la cual continúa en el año que recién inicia, invita a pensar que 2018 es el “año bisagra”, el del despegue definitivo de la minería, como muchos analistas lo han pronosticado.

Una serie de factores acompaña a esta revalorización de los metales. Desde la macroeconomía se observa la recuperación de China, no a los niveles record de hace una década, pero sí con un mejor desempeño al experimentado en los últimos años. Al “factor China”, tan vital y clave para el presente y futuro de la industria global –y minera en particular-, se suman otros actores del sudeste asiático que no tienen la envergadura del país más poblado del planeta, pero sí representan una importante fuerza económica en constante crecimiento.

Por su parte, la geopolítica sigue influyendo para el sostenimiento del oro como sitio de refugio. En un mundo en constante cambio, donde las turbulencias políticas están a la orden del día, el metal dorado es el respaldo para las inversiones. Los conflictos y tensiones en la península coreana y Medio Oriente demuestran que estas regiones son las más problemáticas del mundo, y su futuro cercano no deja de ser una incertidumbre planetaria.

Y, para brindar soporte a que 2018 debe ser el año del cambio en materia minera, es necesario apreciar las dinámicas de las fuerzas del mercado. Allí se juega una pulseada donde la demanda está en franco crecimiento en base a lo señalado en los párrafos previos. El caso del oro como refugio (con una fuerte actitud compradora de los bancos centrales de China y Rusia), así como de otros metales como el cobre y el litio –el “metal del momento”- son los principales vectores que alimentan la demanda.

De esta manera, se aprecia una demanda con comportamiento al alza. ¿Qué ocurre con su contraparte, la oferta? Bien sabido es que los recursos mineros son finitos. La mayoría de los grandes centros mineros productivos experimentan, de una forma u otra, un lento agotamiento combinado con problemas técnicos para acceder al mineral en forma rentable. Ello supone un reto a la oferta, a lo que hay que sumar factores sociales y políticos que no hacen más que alimentar el temor de que la oferta minera no esté a la altura de la demanda.

El saneamiento de los pasivos contables de los principales actores mineros mundiales también supone una bocanada de aire fresco para demostrar que el retorno sobre la inversión del sector minero ha superado a otros segmentos industriales, tal como lo demuestran los mercados bursátiles. Ello se traduce en un retorno de la confianza del sector que provee financiamiento a la industria minera, no solo para inyectar fondos a los grandes grupos mineros mundiales, sino también para reactivar el sector junior de las exploradoras, aquellas organizaciones que cumplen un rol decisivo, el de la búsqueda y desarrollo de nuevos proyectos.

Es vital pensar que el retorno del financiamiento al sector minero es una realidad, pero sin la escala y envergadura observada durante el súper-ciclo de los minerales y metales de hace una década, al menos por el momento. Por lo tanto, los fondos serán destinados a países y proyectos que sean competitivos. En otras palabras, no hay fondos para todos, sino para aquellos que sobresalgan.

Es aquí donde debemos formularnos la siguiente pregunta: ¿De qué manera puede influir lo señalado con anterioridad sobre Argentina? Los metales más representativos de la oferta minera nacional, y que son la gran apuesta a futuro, han descollado en el transcurso de los últimos 12 meses: el cobre se revalorizó en un 20%, el oro en un 10%, y el litio en el orden del 40%-45%. Solamente la plata ha tenido un comportamiento errático, cuya cotización al momento es la misma si se la compara con lo acontecido en enero de 2017. Las proyecciones a futuro para estos metales no dejan de ser alentadoras.

 
El cobre, la gran promesa de la minería Argentina

El potencial minero de nuestro país es de los más importantes a escala global, con grandes actores como el cobre, oro, plata, y litio. Ello no significa que Argentina carezca de fortalezas en otros metales, particularmente los industriales, pero los cuatro indicados cuentan con un peso específico que los hace sobresalir en el universo de los minerales. Para ampliar ello, un dato no menor: el subsuelo argentino pasible de mineralización ha sido prospectado solamente en un 30%. El 70% restante es un incentivo que llama a continuar con la inversión y exploración del subsuelo para alumbrar nuevos recursos.

La larga cordillera que Argentina comparte con Chile ha demostrado que no existen las fronteras naturales: muchos de los sistemas mineralizados de clase mundial situados en el país trasandino cuentan –de una forma u otra- con una extensión en nuestro país. Existen sobrados ejemplos, siendo el caso del cobre el más relevante. Pero el potencial argentino respecto al metal rojo no se limita únicamente a los proyectos cercanos a Chile.

Argentina es uno de los países con mayor potencial en proyectos de cobre sin desarrollar. Según datos provenientes de la Subsecretaría de Desarrollo Minero de la Nación, nuestro país cuenta con 57 MT de cobre fino (en las categorías de recursos medidos e indicados, y reservas probadas y probables) en los 10 proyectos más avanzados. A esos cuerpos minerales se les suman una importante cantidad de metales como subproductos: 38 Moz de oro, 776 Moz de plata, y 1,3 MT de molibdeno. Un detalle más aproximado de estos proyectos se puede apreciar en la Tabla 1.

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Tabla 1 – Descripción de los 10 proyectos de cobre en etapa avanzada de Argentina – Fuente: Subsecretaría de
Desarrollo Minero de la Nación

¿En qué contexto se sitúa Argentina? Si seguimos en el análisis del cobre, es necesario tener en cuenta que Argentina se sitúa en una región donde se localizan los dos principales productores mundiales del metal rojo, Chile y Perú. Países consolidados como gigantes mineros sin discusión, con tradición centenaria, los proyectos cupríferos de Argentina competirán con los de estos referentes mundiales. Sobre lo informado por el Subsecretario de Desarrollo Minero de la Nación, Ing. Mario Capello, durante el última edición del Seminario Internacional “Argentina Oro y Plata” organizado por PANORAMA MINERO, los emprendimientos cupríferos argentinos tienen una muy buena perspectiva si se los compara con sus pares chilenos y peruanos, de momento que cuentan con mayor tonelaje en recursos medidos e indicados, que puede ser potenciado si se convierten los recursos inferidos, además de leyes minerales de cobre equivalente sumamente atractivas. Además, los costos C3[1] de los gigantes cupríferos son competitivos, ya que se encuentran por debajo de la media de los proyectos de Chile y Perú.

Más allá de la situación regional, y de saber que los proyectos cupríferos de Argentina compiten con aquellos de Chile y Perú, es preciso reconocer que existen otras jurisdicciones con cuerpos minerales del metal rojo también de los denominados de clase mundial. En una presentación realizada por Ivanhoe Mines (Gráfico 1), la compañía minera junior canadiense identificó un Top 10 de los mayores depósitos cupríferos sin desarrollar a nivel mundial, incluyendo tres proyectos argentinos (Pachón, Taca Taca, y Constelación como un proyecto integrado entre Josemaría y Los Helados (Chile)), lo que habla a las claras que los emprendimientos cupríferos situados en nuestro país se encuentran entre los más interesantes a nivel global.

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Gráfico 1 – Top 10 de proyectos cupríferos sin desarrollar a nivel mundial (en la columna izquierda MT de cobre contenido, y en la derecha la ley de cobre (%)) – Fuente: Presentación de Ivanhoe Mines ante inversores, diciembre de 2017

 

 

Oro y plata, dos importantes actores de la oferta minera

Los dos metales preciosos por excelencia obtuvieron un gran protagonismo en el espectro minero nacional. En el caso del metal dorado, Argentina cuenta con 7 minas en operación, 3 minas en construcción (Lindero, Don Nicolás y Cerro Moro), 10 proyectos desde exploración avanzada a factibilidad, y 17 proyectos en exploración intermedia sin definición de recursos.
Para los 13 proyectos más avanzados (de Factibilidad a exploración avanzada), se han cuantificado 32 Moz de oro y 919 Moz de plata asociadas, incluyendo recursos medidos e indicados y reservas probadas y probables. Esos 13 proyectos –entre los que sobresalen Lama-Pascua, Lindero, Suyai, Cerro Moro, Diablillos, Don Nicolás y La Josefina- totalizan US$2.724 millones en gastos de capital (CAPEX), acorde a lo informado por la Subsecretaría de Desarrollo Minero de la Nación.

Y, en lo que a plata refiere, se observa un panorama también alentador como el caso del oro. Argentina cuenta con 5 minas en operación, pero es importante remarcar la existencia de 6 proyectos desde exploración avanzada a factibilidad con definición de recursos. Para esta media docena de emprendimientos se han cuantificado 897 Moz de plata, así como 68.000 oz de oro, 1,73 MT de plomo y 0,23 MT de zinc asociadas, ello en las categorías de recursos medidos e indicados, así como de reservas probadas y probables.

Entre los proyectos argentíferos resalta el gigante Navidad, situado en la provincia de Chubut. El proyecto de Pan American Silver es uno de los mayores depósitos de plata del mundo sin desarrollar. Las estimaciones indican que requerirá de un CAPEX del orden de los US$760 millones para su construcción y puesta en producción. La apertura al diálogo podría habilitar el levantamiento de la prohibición a la actividad minera vigente en la provincia patagónica, beneficiando al proyecto Navidad y otros empren- dimientos. También en el marco de la plata, surgen otras oportunidades como el proyecto Joaquín (provincia de Santa Cruz), que podrá utilizar la planta de Manantial Espejo. Un caso idéntico, pero en etapa más avanzada, es Chinchillas en la provincia de Jujuy, cuyo mineral será procesado en Pirquitas.

 
Litio, la revolución del NOA

Un capítulo aparte para el litio, metal que está revolucionando nuestras vidas con la suma constante de nuevos usos y aplicaciones. El importante escenario proyectado para el litio pareciera no detenerse, de momento que se conjuga una demanda en franco crecimiento, y por otro lado una oferta acotada a muy pocas jurisdicciones del planeta. Una de ellas es el denominado Triángulo Dorado del Litio, que abarca la región NOA de nuestro país, el norte de Chile, y el suroeste de Bolivia. Los cálculos indican que esta región alberga a un 70% de los recursos mundiales de litio.

Argentina es el país que más ha sabido aprovechar el crecimiento de la demanda. Se requiere de nuevos emprendi- mientos para que la oferta esté a la altura de las circunstancias, y Argentina ha contribuido con el primer proyecto que entró en producción en muchos años (Olaroz) El emprendimiento gerenciado por Orocobre se suma a las operaciones que FMC Lithium posee en el Salar del Hombre Muerto. Esta compañía anunció una inversión del orden de los US$300 millones para –entre otros destinos- aumentar la capacidad de producción de carbonato de litio.

No se puede negar la importancia de Argentina en el escenario mundial del litio. Estos dos proyectos significan un 15% de la oferta mundial, y el listado de proyectos en diferentes instancias de avance es mucho más que alentador, con dos minas en construcción, 10 proyectos en Factibilidad / exploración avanzada, más de 40 proyectos en exploración inicial/prospección, entre los que se incluyen 6 prospectos en exploración en pegmatitas. Para los 10 proyectos más avanzados se cuantificaron 37,53 MT de carbonato de litio equivalente (Recursos medidos e indicados, y Reservas probadas y probables), además de 11,9 MT de carbonato de litio equivalente en recursos inferidos.

Todos los analistas concluyen que Argentina será el país más beneficiado de la creciente demanda de litio, gracias al amplio portfolio de proyectos, los cuales combinan importantes reservas, calidad de la salmuera y atractivas leyes minerales que permiten proyectar una producción de 331.000 toneladas adicionales de carbonato de litio equivalente para 2022, según informa la Subsecretaría de De-sarrollo Minero de la Nación.

 
Conclusión

Argentina tiene una riqueza geológica prácticamente inexplorada, los proyectos descubiertos al momento forman solo la punta del gran iceberg que es el subsuelo argentino. La variedad de minerales y la calidad de los depósitos son otros factores que resaltan la creciente importancia de nuestro país en el escenario minero mundial.

La reactivación económica demanda minerales y metales esenciales como los casos del oro, plata, cobre y litio. Solamente con en el caso del cobre, si Argentina pusiera en producción uno de los grandes pórfidos localizados en San Juan, Salta o Catamarca, podría aportar cerca de 0,2 MT de concentrado de cobre anuales. Como se indicara al comienzo, el escenario es mucho más que favorable de momento que se observa una permanente disminución de los stocks, aumento de la demanda, y proyectos que comienzan a agotarse. Lo mismo puede decirse del litio, el “metal estrella” que aventura un rol decisivo de Argentina de caras al futuro cercano.

El momento de la reactivación minera mundial está iniciando. Pocos países tienen la ventana de oportunidad para lograr un salto hacia la calidad, y Argentina es una de esas limitadas jurisdicciones. Si Argentina puede aprovechar este viento en popa, la transformación económica se observará no solo en las comunidades en que se asientan los cuerpos minerales, sino en toda La Nación. No podemos olvidar la alta incidencia que tiene la minería en materia de exportaciones e impuestos. La minería es una industria de largo plazo: el momento del cambio está arribando, y Argentina tiene que estar preparada para cosechar los frutos de esta nueva ola minera que se avecina.

 


[1] Brook Hunt define al C3 como la suma de los costos directos efectivos de producción más depreciación, agotamiento y amortización.

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