La industria minera argentina debe avanzar en el campo de la competitividad

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El XI Seminario Internacional Argentina Oro y Plata 2017, organizado por PANORAMA MINERO a comienzos de diciembre, dejó importantes conclusiones respecto al presente y futuro cercano de la industria minera argentina. Los especialistas no dudaron en resaltar, una vez más, que la riqueza geológica del subsuelo es una de las mejores cartas de presentación de Argentina. De la misma forma, existen desafíos que son necesarios abordar para que la minería siga jugando su rol crítico y decisivo para la transformación de las economías regionales.

El crecimiento de las principales economías del mundo y el aumento sostenido en la cotización de los metales son los factores exógenos por excelencia para que la industria minera mundial pueda recuperar el terreno perdido en los últimos años. Y, en el plano local, el paquete de reformas macroeconómicas de la administración del Presidente Ing. Mauricio Macri, ya se encuentra consolidado. Así y todo, Argentina todavía necesita reforzar su perfil como uno de los destinos ideales para inversiones mineras.

En este sentido, la mayoría de los conferencistas coincidió en que Argentina debe mejorar su competitividad para captar inversiones destinadas al sector minero. La recuperación de las economías y de los metales no significa un flujo masivo automático de fondos hacia los centros financieros mineros por excelencia, pero sí de una tendencia in crescendo para observar y analizar. Aumentará el grado de financiamiento de la minería mundial, pero es muy probable que el mismo sea selectivo. Por lo tanto, cada jurisdicción minera mostrará sus atractivos a efectos de captar las denominadas inversiones extranjeras directas.

¿De qué manera puede Argentina mejorar su competitividad? Algunas respuestas a esta pregunta incluyen la apuesta por el desarrollo de la infraestructura, logística y energía. En el plano impositivo, la carga fiscal de Argentina disminuyó como consecuencia de la quita de las retenciones a las exportaciones mineras, pero todavía sigue alta en comparación con otros países de la región. Al ser un país federal, también se requiere de facilidades en materia de trámites regulatorios que permitan agilizar procedimientos administrativos.

Todavía queda pendiente la definición de la ley de Glaciares. La defensa del medioambiente y el apoyo a una minería sustentable están fuera de discusión, pero es preciso reconocer que el concepto “periglaciar” significa abrazar posturas dogmáticas y ortodoxas que atentan contra el desarrollo. Ello implicaría, ni más ni menos, que la prohibición de muchas industrias además de la minera, porque la mitad del territorio de Argentina quedaría bajo el concepto “periglaciar”.

El futuro de la industria minera es promisorio. Se abren nuevas perspectivas luego de un período de letargo, y al saber que la minería es una industria de largo plazo, es preciso estar preparados con suficiente anticipación. Para ello, es imperativo avanzar en todas las medidas que permitan que Argentina sea un destino más atractivo que otras jurisdicciones. De esta manera podrá elevar su competitividad, poner en valor sus proyectos a través de su desarrollo-construcción-producción, lo que redundará en la transformación económica positiva para todos los miembros de las comunidades donde se localizan los emprendimientos.

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