Los nuevos caminos de la industria del oro

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Para entender cómo podría llegar a comportarse el oro en las próximas décadas, es preciso realizar un análisis de diferentes variables: recursos que se agotan, dificultad en descubrir nuevos yacimientos y altos costos de exploración y desarrollo, son los desafíos que afronta este importante subsector de la industria minera. Argentina, con un camino ya trazado desde hace dos décadas, puede acceder a un mayor beneficio con la puesta en valor de sus prospectos ya conocidos.

Un rápido repaso de la evolución de la industria del oro nos muestra una fuerte diversificación geográfica desarrollada a lo largo de las últimas tres décadas: Sudáfrica, EE.UU., Australia y Canadá producían el 60% del total aurífero mundial; a este momento estos cuatro países apenas contabilizan un 30% de la oferta mundial del metal dorado.

La mayor demanda aurífera profundizó la diversificación geográfica de la producción, derivando en la incursión en países no tradicionales. Este escenario permitió que se alcanzaran niveles que se superan año tras año: acorde a lo informado por el USGS –United States Geological Survey-, la producción de mina de 2017 alcanzó las 3.150 toneladas. Una comparación demuestra que en 2007 se produjeron 2.500 toneladas, lo que se traduce en un incremento del 25% en solo una década.

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Gráfico 1: Evolución de descubrimientos auríferos (reservas y recursos) vs Presupuestos exploratorios
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Carga y transporte de mineral en Mina Veladero (provincia de San Juan), operación gerenciada por Minera Andina del Sol.

El crecimiento productivo de EE.UU., Australia y Canadá ha sido sostenido, pero es necesario remarcar la irrupción de nuevos actores del calibre de China y Rusia. En este escenario, el país más poblado del planeta se ha convertido en el principal productor mundial, seguido de Australia y Rusia. La importancia de China en este sentido está representada por el hecho de que supera casi en un 50% a Australia en lo que a términos productivos refiere.

Es en el proceso de diversificación geográfica señalado con anterioridad que nuevas regiones se han sumado al conjunto de productores auríferos, particularmente de América Latina, con los casos de Perú, México, Brasil y Argentina.
El oro y los factores exógenos

Más allá del plano eminentemente técnico de la industria del oro, es preciso señalar dos factores externos que inciden en la cotización del metal dorado: la tasa de interés de la Reserva Federal de EE.UU. y la geopolítica internacional.

En primera instancia, el comportamiento de la onza de oro es diferente al de la tasa de interés establecida por el organismo monetario de EE.UU.: en períodos de suba del tipo de interés el oro desciende, y viceversa. Uno de los ejemplos por excelencia de esta mecánica es lo ocurrido entre 2008 y 2011, donde la disminución del tipo de interés en EE.UU. permitió un rally de la onza desde los US$1.000 hasta superar los US$1.900. El advenimiento de la gestión del Presidente Donald Trump con una política monetaria más fuerte, ha supuesto una mayor presión sobre la onza de oro con el consecuente descenso en su cotización, ahora situándose en el orden de los US$1.200.

Otro componente de relevancia es la geopolítica: las tensiones ante conflictos armados y escenarios impredecibles en regiones sensibles del planeta alimentan el temor de los inversores. Es por ello que el oro es el sitio de refugio por excelencia, con una tradición insuperable en esta materia. En paralelo a la evolución de la tasa de interés de EE.UU. en 2008-2011, la denominada Primavera Árabe gestada entre 2010 y 2013 –serie de sucesos políticos que implicaron el derrocamiento de diferentes regímenes de Medio Oriente- sirvió para apuntalar el valor de la onza de oro.

 
Los desafíos de la industria aurífera

Pero más allá de los factores exógenos, existe una serie de tópicos inherentes a la industria del oro que representan un conjunto de desafíos que marcan no solo el presente de este sector, sino que trazan su futuro en el mediano y largo plazo. Sin duda alguna que la cantidad de reservas y recursos de oro, el aumento de costos, y el descenso de la cantidad de descubrimientos de nuevos depósitos son los tres tópicos por excelencia a los que la industria aurífera debe encontrar una solución.

 
Reservas y recursos auríferos

Un análisis de la consultora Metals Focus indica que para mantener los actuales ritmos de producción de aquí a tres décadas, se requerirán de unas 97.000 toneladas de reservas auríferas. En la actualidad, y tomando como fuente al USGS, las reservas de oro se localizan en las 54.000 toneladas. En base al estudio realizado por Metals Focus, donde se incluye una tasa de recuperación metalúrgica del 90%, las reservas en cuestión alcanzarían solo para 15 años, considerando las tasas de producción actuales.

También es necesario señalar que existen unas 110.000 toneladas de oro clasificadas como recursos los que, por supuesto, no tienen el grado de certeza científica y económica de una reserva. El 60% de estos recursos se localizan en minas en producción, que en muchos casos son operaciones subterráneas (no tiene sentido, desde el punto de vista financiero, convertir estos recursos en reservas con mucha anterioridad, particularmente en depósitos profundos), mientras que el restante 40% responde a proyectos en desarrollo: los operadores pueden buscar otras alternativas de emprendimientos más atractivos.

 

 

Aumento de costos

Una constante observada en la industria del oro es el aumento de sus costos. La consultora GFMS señala un crecimiento del 10% anual a lo largo de los últimos 15 años. De la misma manera, también se observa un aumento en los costos de descubrimiento de recursos, así como de construcción de centros mineros. Metals Focus remarca que un 30% de las reservas identificadas –unas 16.000 toneladas- se localizan en activos que todavía requieren de una decisión de inversión.

En este sentido, la consultora MinEx Consulting indicaba en 2016 que el costo promedio de descubrimiento de una onza de oro rondaba los US$75, y que el costo de capital promedio para construir una mina –medido en onzas- es de unos US$200/oz producida a lo largo de la vida útil. Por otra parte, Metals Focus señala que alrededor del 90% de la industria minera posee un AISC (Costo Total de Sostenimiento) del orden de los US$1.150/oz.

 
Disminución de descubrimiento de depósitos de clase mundial

A pesar de que los presupuestos exploratorios auríferos han aumentado en forma casi continua desde comienzos de este siglo, la tasa de descubrimiento está en descenso (Gráfico 1). Un indicio es la menor cantidad de descubrimientos de depósitos de clase mundial (world class), es decir, aquellos de más de 5 Moz y que pueden contribuir con una producción de más de 0,25 Moz anuales. Sobre este escenario, la producción aurífera en el futuro cercano será aportada –en gran medida- por operaciones medianas y/o pequeñas.

Los presupuestos exploratorios auríferos mundiales siguen concentrándose en Australia, Canadá y EE.UU., países que en forma conjunta representan más del 40%. Así y todo, se ha abierto el abanico exploratorio a geografías no tradicionales: América Latina (24%), África (15%), China (4%) y Rusia (3%) Las estrategias corporativas favorecen la exploración en países con producción aurífera ya establecida, donde exista infraestructura local, estabilidad política, disponibilidad de fuerza laboral capacitada y red de proveedores consolidada. Estos factores adicionales son vitales para complementar la riqueza geológica.

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Colada de oro en la mina Cerro Negro (Santa Cruz), a cargo de Goldcorp. 

 

 

El rol de Argentina

¿En qué situación se encuentra Argentina? ¿Cuál ha sido su participación, y qué se puede esperar en el futuro? En el transcurso de dos décadas, nuestro país llegó a posicionarse entre los principales productores mundiales de oro. Bajo la Alumbrera, Cerro Vanguardia, Veladero y Gualcamayo han sido verdaderos puntales, acompañados por otros depósitos como San José y Manantial Espejo. En el marco de una nueva oleada, la entrada en producción de Cerro Negro marca un verdadero punto de inflexión para la industria minera argentina, sumada al reciente ingreso en operaciones de Cerro Moro, el emprendimiento de Yamana Gold en la provincia de Santa Cruz.

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La construcción de Lindero en la provincia de Salta por parte de Fortuna Silver simboliza la entrada en producción de la próxima mina de oro en la República Argentina. En el horizonte asoman otros proyectos: algunos son viejos conocidos (Agua Rica y Taca Taca), mientras que existe otro grupo de proyectos relativamente nuevos (Filo del Sol y Josemaría)

Se trata de gigantes del cobre como Taca Taca, Altar Río Cenicero, Los Azules, Josemaría y Filo del Sol, los que poseen una destacada mineralización aurífera que los hace atractivos desde el punto de vista económico y financiero, porque estos metales pueden reducir sensiblemente los costos operativos.

Al 2017, Argentina produjo un total de 1,5 Moz –equivalentes a unas 47 toneladas de oro-; la entrada en producción consolidada de Cerro Moro en 2019 como primer año completo, así como la de Lindero para el mismo período, podría incrementar esos valores a un total acumulado de 1,75 Moz –equivalentes a unas 54 toneladas de oro-.

La producción total acumulada de China, Australia, Rusia, EE.UU., Sudáfrica y Canadá equivale a casi un 50% del total global. Con los valores demostrados en la Tabla que acompaña a esta nota, la producción de oro de Argentina representa el 1,5% del total mun- dial, pero ese valor puede aumentar con la entrada en operación de nuevos proyectos, particularmente aquellos asociados a los grandes cuerpos cupríferos.

Argentina cumplimenta con varios de los determinantes para la materialización de inversiones mineras: producción aurífera ya establecida, donde exista infraes- tructura local, estabilidad política, disponibilidad de fuerza laboral capacitada y red de proveedores consolidada. La producción aurífera es un importante factor de desarrollo para comunidades aletargadas, y una mayor incursión en nuevos proyectos permitirá poner el contenido del subsuelo en valor para un mayor beneficio de todos los actores involucrados, ya sea en forma directa como indirecta.

¿En qué situación se encuentra Argentina? ¿Cuál ha sido su participación, y qué se puede esperar en el futuro? En el transcurso de dos décadas, nuestro país llegó a posicionarse entre los principales productores mundiales de oro. Bajo la Alumbrera, Cerro Vanguardia, Veladero y Gualcamayo han sido verdaderos puntales, acompañados por otros depósitos como San José y Manantial Espejo. En el marco de una nueva oleada, la entrada en producción de Cerro Negro marca un verdadero punto de inflexión para la industria minera argentina, sumada al reciente ingreso en operaciones de Cerro Moro, el emprendimiento de Yamana Gold en la provincia de Santa Cruz.

La construcción de Lindero en la provincia de Salta por parte de Fortuna Silver simboliza la entrada en producción de la próxima mina de oro en la República Argentina. En el horizonte asoman otros proyectos: algunos son viejos conocidos (Agua Rica y Taca Taca), mientras que existe otro grupo de proyectos relativamente nuevos (Filo del Sol y Josemaría)

Se trata de gigantes del cobre como Taca Taca, Altar Río Cenicero, Los Azules, Josemaría y Filo del Sol, los que poseen una destacada mineralización aurífera que los hace atractivos desde el punto de vista económico y financiero, porque estos metales pueden reducir sensiblemente los costos operativos.

Al 2017, Argentina produjo un total de 1,5 Moz –equivalentes a unas 47 toneladas de oro-; la entrada en producción consolidada de Cerro Moro en 2019 como primer año completo, así como la de Lindero para el mismo período, podría incrementar esos valores a un total acumulado de 1,75 Moz –equivalentes a unas 54 toneladas de oro-.

La producción total acumulada de China, Australia, Rusia, EE.UU., Sudáfrica y Canadá equivale a casi un 50% del total global. Con los valores demostrados en la Tabla que acompaña a esta nota, la producción de oro de Argentina representa el 1,5% del total mun- dial, pero ese valor puede aumentar con la entrada en operación de nuevos proyectos, particularmente aquellos asociados a los grandes cuerpos cupríferos.

Argentina cumplimenta con varios de los determinantes para la materialización de inversiones mineras: producción aurífera ya establecida, donde exista infraes- tructura local, estabilidad política, disponibilidad de fuerza laboral capacitada y red de proveedores consolidada. La producción aurífera es un importante factor de desarrollo para comunidades aletargadas, y una mayor incursión en nuevos proyectos permitirá poner el contenido del subsuelo en valor para un mayor beneficio de todos los actores involucrados, ya sea en forma directa como indirecta.

 

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