Innovación tecnológica, un salto al futuro que motiva a repensar la minería

El concepto del Internet Industrial de las Cosas (IIoT) y la revolución de la industria inteligente e interconectada generan profundas transformaciones en la economía internacional y desafían al arco político y económico a reconsiderar las líneas de desarrollo a futuro, donde la tecnología será uno de los principales catalizadores. A través de la innovación, la minería podrá capitalizar beneficios sostenibles en el largo plazo y mayores retornos para una actividad que avanza hacia una modernización integral de su estructura productiva.

Desde 2002 con el desarrollo de la tecnología cloud y la masificación de la información que posibilitó internet, los grandes hilos de la economía mundial se alinearon para dar inicio a la conformación de un nuevo paradigma de desarrollo basado en las tecnologías de la información y el universo digital, un recurso por entonces incipiente que permitiría, años más tarde y a escala global, la reducción sistemática de los costos, un mayor control de las operaciones, un mejor monitoreo medioambiental, y sobre todo la posibilidad de dar valor a un nuevo motor de desarrollo que se desprende del comportamiento de las industrias: un universo de datos maleables y combinables con otras tecnologías que anteriormente se encontraban aislados y que hoy, a través del control y el análisis, se han convertido en una herramienta estratégica para estimular la competitividad.

La industria 4.0 impulsa así una interoperabilidad en los procesos productivos y tiene como objetivo el avanzar en el agregado de valor de las distintas actividades económicas mediante la combinación de tecnologías para lograr un desarrollo más eficiente y automatizado que permita actuar de forma activa en tiempos donde los cambios en las industrias suceden cada vez más rápido.

Esta tendencia, que registra niveles de incorporación cada vez más altos y que sitúa a la minería en un punto de inflexión, ha tomado un ritmo irrefrenable en el último tiempo y generó a su paso una resonancia mayúscula en las grandes compañías y organismos internacionales, quienes lideran la adopción tecnológica por su poderío económico y que ya han puesto a sus estructuras al servicio de la innovación, sobre todo luego del retroceso de la cotización de los principales commodities mineros a partir de 2013, escenario que obligó a las mineras a que pasaran de enfocarse en la aceleración de pasos para la puesta en producción de nuevos proyectos o ampliación de aquellos en funcionamiento, a tener que mejorar sus estructuras financieras. La única manera sustentable de alcanzar dicho objetivo fue a través de una reducción de los costos operativos, en este caso con la participación cada vez más creciente de la tecnología en su máxima expresión.

Si anteriormente observábamos que las compañías incorporaban aisladamente la tecnología en base a la relación costo-beneficio sin un horizonte tangible, hoy vemos que es la red tecnológica la que envuelve a las empresas y los países en un circuito que los obliga a readaptarse en función de los alcances de las nuevas tecnologías disponibles, y cuya retroalimentación se acentúa conforme pasan los años. Estos desarrollos, cada vez más competitivos y asequibles, permiten dar respiro a las estructuras mineras y posibilitan un planeamiento más enfocado en el largo plazo, atentos a un contexto donde los centros mineros reducen su vida útil, a la vez que se enfrentan a menores recuperaciones metalúrgicas, sumado a las fricciones de los mercados que ralentizan la puesta en marcha de proyectos, además de lapsos cada vez más prolongados para obtener finan- ciamiento y poner en funcionamiento nuevos emprendimientos.

La digitalización continúa ganando espacio en la industria minera (Fotografía: Gentileza Siemens)
(Tecnologías digitales que están siendo utilizadas o serán utilizadas en los próximos 3 a 5 años en las operaciones mineras. Fuente: Accenture; Digital in Mining, Progress and Opportunity)

En el área minera, el IIoT ha dado un golpe a tres bandas y su impacto alcanza a todo el ecosistema minero, especialmente a la operación, la gestión y también en la economía de las compañías involucradas en el desarrollo de los proyectos, producto de un panorama cada vez más ajustado en términos de mercado, entornos geológicos cada vez más complejos y nuevos desafíos que se le presentan al management en un entorno globalizado que desde hace ya algunos años demanda de nuevas habilidades y estrategias que acentúan el rol y las responsabilidades de las empresas.

Dentro de la industria, la inteligencia artificial, el big data y las tecnologías de proceso están convergiendo rápidamente y definen el panorama de desarrollo para los próximos años, y se estima, según el Foro Económico Mundial, que los mayores retornos de productividad por inversión en tecnología digital se dan en dos industrias pesadas: la química, y la de la minería y metales. Por tanto, las posibilidades de desarrollo futuras son muchas, y los alcances de la minería deben ser previstos no sólo desde los beneficios económicos, sino también desde los productivos que se combinan en un escenario que impulsa la digitalización de los procesos y consolida el auge de los centros mineros inteligentes.

La modelización de los yacimientos y la creación de entornos de realidad virtual que simulan las condiciones de la minería, los vehículos eléctricos y equipamientos autónomos y los sistemas inteligentes basados en el análisis de datos en tiempo real son parte del pilar central de la innovación, al que se le anidan otras áreas de interés como el blockchain, la manufactura aditiva, el M2M –machine to machine- y la robótica; tecnologías que en una industria conservadora como la minería suponían tiempo atrás una adopción más lenta y gradual en comparación con otros segmentos productivos, especialmente ligados al B2C, pero que por consecuencia de la alta adaptabilidad de estas tecnologías a los requisitos específicos, la digitalización de procesos ya ha sido signada como una voluntad manifiesta para los directorios de las grandes mineras que avanzan con un ojo mirando al presente inmediato y otro a un futuro que no se puede esquivar y que alterará la dinámica del sector.

Así, podemos ver que el advenimiento de la minería 4.0 se sustenta en factores endógenos –reducción de costos, reducción de riesgos, mejoras en la sustentabilidad y la gestión de activos, más robustez y eficiencia-, otros exógenos –batallas comerciales, fluctuaciones en los mercados, inestabilidad de los commodities, modificaciones de normativas-, pero está estructurado, por sobre sus múltiples causas y efectos, en la nueva noción de minería que rige en la actualidad y que está atravesada, al igual que otras industrias, por el efecto dinamizador de la tecnología. Nos referimos a una minería moderna, autónoma, susten- table y fuertemente tecnológica que apunta a mejorar exponencialmente la productividad integrando para ello a todas las estructuras intervinientes dentro de un mismo entorno digital cada vez más preciso y automatizado.

Algunas con mayor poderío que otras, las tecnologías aplicadas a la minería se han consolidado y optimizado de forma acelerada en el último tiempo, siendo incluso visible un trabajo entre los gobiernos, las empresas y los organismos científico – técnicos para avanzar hacia estadios aún más participativos relacionados a la transferencia tecnológica. Recientemente, en el marco de la Arminera, el ministro de Minería de Chile, Baldo Prokuriça, se encargó de dejar en claro, junto con la Secretaria de Política Minera de la Nación, Ing. Carolina Sánchez, la importancia de la tecnología en el sector y el rol que le compete a los países en este sentido: “Las herramientas tecnológicas son una realidad que golpea nuestras puertas, es un desafío que debemos tener en cuenta los países. Estas herramientas tecnológicas son fundamentales para llevar a cabo en forma eficiente los proyectos mineros, aumentar la productividad, reducir los costos, explotar minerales de menores leyes, reducir la contaminación y sobre todo, proteger la vida de las personas. La minería del mundo se ha ido subiendo al carro de la tecnología, y somos conscientes que es un camino largo con el cual tenemos que seguir avanzando mediante alianzas entre los públicos y los privados para mantenernos competitivos, hoy más que nunca”.

En sintonía con lo explicitado por el ministro chileno Prokuriça, mucho tendrá que ver la política y la toma de decisiones de los altos ejecutivos en la inclusión de nuevas tecnologías y la conformación de las industrias del futuro. Según un estudio anual sobre digitalización realizado por Siemens, el cambio digital es liderado en las grandes organizaciones por la alta gerencia, encargada de conformar la estrategia tecnológica y planificar la inversión, y por tanto esa toma de decisiones marcará cuán profundo será el impacto y el involucramiento de las compañías en este nuevo entorno digital, que deberá ser acompañado en paralelo por los gobiernos y organismos multilaterales, actores claves para que esta tendencia adquiera una mayor penetración y se homologuen las políticas necesarias desde lo macro.

Un informe de Accenture titulado “Digital Mining: Progress and Opportunity” señaló que el poder de lo digital para impulsar la innovación es bien reconocido por los líderes empre- sariales del sector minero y el 46% cree que es el factor más importante para impulsar la innovación. Además, en este informe realizado a 201 ejecutivos y líderes mineros de alto nivel, un 47% de los directivos mencionaron un mejor rendimiento del equipamiento a través de la inclusión tecnológica, un 42% percibió un ahorro tangible en los costos operativos y administrativos, y un 40% afirmó que la tecnología colaboró a tomar mejores decisiones. Sin embar- go, los números podrían ser todavía más robustos si se concibe a la tecnología no como un hecho aislado sino como una tendencia global por donde los procesos productivos, la economía y el futuro de las industrias –y las personas- se llevarán a cabo.

A medida que la interacción entre tecnologías se profundice gracias a los sistemas de innovación abierta y esta tendencia adquiera una mayor hiperco- nectividad e interoperabilidad, la tecnología se convertirá en la piedra angular de actividades como la minería. El mayor impacto provendrá de la integración de la innovación tecno- lógica a toda la cadena de valor, con equipos y directorios heterogéneos alineados a esta visión de desarrollo. Como afirma un artículo de McKinsey & Company respecto a cómo la innovación digital puede mejorar la productividad minera, sabemos que la tecnología es sólo una parte de la respuesta. Y se precisan cambios no sólo en los procesos sino también en las personas para implementar la tecnología de manera efectiva. “Las mineras exitosas establecerán una visión integrada de los datos a los sistemas y de los procesos centrales a las capacidades de las personas, reconociendo que las nuevas tecnologías sólo crean valor si cambian la forma en que las personas trabajan y toman decisiones”.

Para acceder a la nota completa, favor comuníquese con el Departamento de Suscripciones de PANORAMA MINERO, remitiendo un mail a: suscripciones@panorama-minero.com

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